Hacia una formalización de los elementos de metabolismo de la información

Por Fabián León | 2 de abril de 2026

Originalmente, los elementos de metabolismo de la información (IME, Information Metabolism Elements) son descritos como elementos correspondientes a la transformación de unidades de energía (EM). Fundamentalmente, la energía asociada con la información perceptible por la psique humana se descompone en hasta ocho elementos, cada uno con características específicas. A partir de esta base se construye la teoría de sociónica.

Sin embargo, aunque las descripciones llegan a ser más precisas que las funciones psíquicas de Jung, o las funciones cognitivas de Myers-Briggs, todavía presentan cierta susceptibilidad a la interpretación. El objetivo de este artículo es presentar un marco más formal para describir los IME a través de una serie de tres dicotomías que dividen el espacio de la información en los ocho elementos de manera consistente con las descripciones, o al menos nociones, propuestas por Augusta.

Introducción

¿Qué es el bien y el mal? ¿Qué es la belleza o la estética? ¿Qué es el poder? ¿Qué es la verdad? Todas estas preguntas filosóficas se resisten a una respuesta definitiva, a pesar de contener elementos ciertamente universales que son perceptibles por la psique humana a través de los IME.

Sin ir tan lejos, al terminar el día, las personas podemos hacernos preguntas como: ¿qué estados de ánimo he experimentado a lo largo del día? ¿cuáles son los fenómenos que han influido en mis emociones y cómo lo han hecho? ¿cuáles son las cosas positivas que debo reforzar, y cuáles las negativas que debo evitar? ¿qué es lo que me espera el día de mañana?

Estas preguntas están cargadas con mucha información, y aunque a priori parece fácil distinguir los elementos que componen cada una de estas preguntas («¿qué estados de ánimo he experimentado a lo largo del día?» — Ti + Fe; «¿cuáles son los fenómenos que han influido y cómo lo han hecho?» — Fe + Si; «¿qué es lo que me espera el día de mañana?» — Ni colapsando en otros elementos), a menudo se vuelve complicado justificar o incluso encontrar una respuesta fundamentada y consistente. A menudo estas respuestas son ambiguas, incluso arbitrarias, débilmente fundamentadas en lasnociones originales, mancilladas además con lasnociones suscitadas por las descripciones Jungianas y del MBTI. Si el objetivo es realizar un análisis, ciertamente es necesario algún marco mínimamente formal que nos permita estructurar y analizar esta información de manera sistemática.

Formalización de los elementos

La clave para realizar un análisis estructurado es definir el dominio y los objetos de estudio.

El espacio de la información capturada por los IME se puede dividir en los tres dominios fundamentales: extensión, proyección y formalización. Estos dominios dicotómicos son ortogonales entre sí, lo que da lugar a una estructura de ocho posibles combinaciones.

Extensión

¿Cuáles son exactamente los objetos que se perciben a través de los IME? Según Augusta, estos objetos pueden ser divididos en dos categorías:
  • Materia: correspondiente al color negro, el objeto material, independientemente del campo de energía o de influencia que ejerce.
  • Campo: correspondiente al color blanco, el campo de energía o de influencia que ejerce, independientemente del objeto.

Este dominio representa la dicotomía Cuerpo/Campo.

Proyección

Una vez definido el objeto de estudio, es preciso definir un método de acceso a estos, o representación.

Al tratar con intercambios de energía, se introduce un factor temporal que determina el primer eje de acceso, la proyección del objeto (no confundir con materia) sobre el eje temporal. Obtenemos las siguientes dicotomías:

  • Estado: la configuración estática que emerge en un instante dado.
  • Proceso: la transformación o movimiento de la extensión, entendido como la evolución de estados, o una sucesión continua de estos.

Este dominio representa la dicotomía Estático/Dinaḿico.

Formalización

Todos los idiomas tienen una palabra para expresar el concepto del bien como "deseable", y el concepto del mal como "indeseable". De aquí emerge cierta estructura universal, formada a partir de ciertas invariantes asociadas a estos conceptos. Por hipótesis, estas invariantes son percibidas por la psique humana a través de los IME.

¿Es posible formalizar estas invariantes a través de los IME? Aunque se ha intentado por milenios dar una respuesta objetiva de estas nociones, todos los intentos de formalización colapsan en la práctica. Esto no quiere decir que no existan formas objetivas de expresarlas, simplemente no pueden ser expresadas de manera completa y consistente. Se evidencia otro eje de acceso:

  • Explícita: la entidad se puede representar en su totalidad, de forma consistente, mediante construcción formal.
  • Implícita: la entidad no se puede representar en su totalidad, de forma consistente, mediante construcción formal.
Nota: esta dicotomía no describe la naturaleza subjetiva u objetiva de la información, ni tampoco si tiene un alcance relativo o absoluto.
Nota: a la formalización implícita, a pesar de ser propiamente una formalización inaccesible a través de la construcción formal, diremos por notación que es simplemente «no formalizable». A la formalización explícita diremos por notación que es «formalizable».

Este dominio representa la (menos conocida) dicotomía Externa/Interna, con algunas modificaciones relevantes.

Clasificación de elementos

El dominio del objeto de estudio, y los dos ejes de acceso ortogonales son suficientes para describir de manera formal los ocho elementos de metabolismo de la información, y por tanto, el espacio de representación que estos elementos conforman.

A partir de los dominios declarados previamente emergen en las combinaciones dicotómicas de estos ocho elementos que se corresponden uno a uno a los IME originales, conservando además su semántica original.

Antes de relacionar estas combinaciones con su semántica original, introducimos un vocabulario que permitirá describirlas de manera precisa.

El eje de extensión introduce el vocabulario para distinguir la ontología del objeto de estudio, esto es, la materia o el campo. La ontología del objeto es espacial. Esto quiere decir que las nociones abstractas se reducen últimamente a sus manifestaciones espaciales: como sustancias materiales, o estructuras de campos.

Los ejes de proyección y formalización permiten la representación del objeto descrito en los ejes temporales y espaciales, respectivamente.

Así, la proyección es la representación del objeto en el espacio temporal. Cuando la proyección es estática, el objeto es percibido como una instantánea de su estado en un momento dado, o más generalmente, como el estado emergente de su evolución. Observamos que si la evolución que se percibe demasiado caótica, el elemento es obligado a percibir una estructura cada vez más superior.

La otra proyección temporal es la dinámica. En esta proyección, el objeto es percibido como un proceso en evolución, con cambios continuos y dinámicos. Cuando se prioriza la dinámica del objeto, se enfatiza su naturaleza cambiante y su evolución en el tiempo, así como su reactividad.

Finalmente, la formalización es la representación del objeto en un espacio abstracto de parámetros. Nótese que este espacio no coincide con el espacio material ni de campos. De forma consciente o inconsciente, la psique modela los fenómenos de la naturaleza en términos que la neurociencia todavía intenta explicar. Incluso si se alcanza tal nivel de formalización, todavía existirán fenómenos que la psique humana no puede expresar formalmente — este será el trabajo de un supercomputador. Nos basta con entender que hay fenómenos que escapan a nuestra comprensión y observación directa. Un ejemplo de esto es el epifenómeno de la conciencia.

Tomemos por ejemplo el concepto de amor. Podemos representar el concepto como una reacción electroquímica en respuesta a estímulos específicos. Esto es una representación explícita, y hoy en día conocemos los mecanismos biológicos subyacentes. Lo que no conocemos con certeza, sin embargo, son las causas de esta reacción. ¿Qué suscita el deseo? ¿El amor sobrevive a esta reacción? Estas preguntas no se pueden responder de forma inequívoca desde un sistema formal.

Surgen así los Elementos de Metabolismo de la Información (IME):

  • Ne (Materia, Estado, Implícita) percibe los estados implícitos de la materia. Se entiende por estado implícito las configuraciones que se manifiestan de forma indirecta a través de propiedades sustanciales, no formalizables y difícilmente verbalizables en un instante dado. Este elemento captura, por lo tanto, el espacio de estados potenciales de la materia generado por la misma sustancia, independientemente de su evolución o realización.
  • Se (Materia, Estado, Explícita), por contraparte, percibe los estados explícitos de la materia, esto es, las configuraciones directas e inmediatas, no necesariamente dependientes de la sustancia, que presenta el objeto en un instante dado. Estos estados presentan más mutabilidad y flexibilidad que los estados implícitos. De este modo, se obtiene el alcance espacial real de la materia y, en particular, captura la fuerza del objeto.
  • Te (Materia, Proceso, Explícita) accede a la materia en proceso explícito. Describe la transformación observable del objeto, su comportamiento causal, su ejecución y los efectos medibles que produce en otros objetos. El proceso material explícitamente caracterizable.
  • Te (Materia, Proceso, Explícita) percibe la energía de la materia en proceso explícito, esto es, las transformaciones y transiciones de la materia a través de propiedades observables y medibles como la fuerza, la velocidad,
  • Fe (Materia, Proceso, Implícita) accede a la materia en proceso implícito. Percibe la dinámica no formalizable que se manifiesta a través de los objetos, especialmente como flujo emocional o energético expresado, sin necesidad de parametrización explícita.
  • Ti (Campo, Estado, Explícita) accede al campo en estado explícito. Formaliza la estructura de relaciones, construye sistemas consistentes y define restricciones claras entre elementos dentro de un marco lógico.
  • Fi (Campo, Estado, Implícita) accede al campo en estado implícito. Captura la estructura o configuración relacional no formalizable, como afinidad, valor o distancia entre entidades, sin traducirla a un sistema explícito.
  • Si (Campo, Proceso, Explícita) accede al campo en proceso explícito. Describe la variación continua del entorno en términos sensoriales y su impacto directo y medible sobre el estado del sistema que percibe.
  • Ni (Campo, Proceso, Implícita) accede al campo en proceso implícito. Percibe la dirección interna de los procesos, su trayectoria latente y su convergencia, sin necesidad de representación explícita.

El conjunto forma una partición completa del espacio de representación: toda información puede clasificarse según si se refiere a entidades o relaciones, si está en reposo o en transformación, y si es accesible de forma explícita o implícita.

Dicotomías

Existen $\binom{8}{4} / 2 = 35$ dicotomías posibles para los IME. Se pueden derivar algunas especialmente útiles a partir de las tres dicotomías ya especificadas.

Racional vs. Irracional

Jung describe la diferencia entre funciones racionales e irracionales como operadores y receptores de información, más allá del estímulo explícito. Augusta describe la racionalidad e irracionalidad como la precedencia y sucesión de las emociones del estado emocional, corporal o mental con respecto a la acción. En la racionalidad, la acción precede. En la irracionalidad, la acción sucede.

La organización en términos de extensión y proyección es la siguiente:

  • Los elementos racionales son los objetos dinámicos y los campos estáticos.
  • Los elementos irracionales son los objetos estáticos y los campos dinámicos.

Hipotetizo lo siguiente:

  1. Que las entidades materia/campo tienen una proyección temporal natural. La proyección natural de la materia es la estática, y la forma natural del campo es la dinámica.
  2. Que las funciones irracionales son las que hacen coincidir la información recibida con su proyección natural, y las racionales son las que difieren en la proyección natural de la entidad con la proyección recibida.

Esto hace corresponder a los elementos irracionales con la percepción de una forma natural, preestablecida, de la entidad, y a los elementos racionales con la percepción de una forma no natural, aprendida, de la entidad.

A partir de esta clasificación, obtenemos los elementos irracionales y racionales:

  1. Irracionales: Ne, Ni, Se, Si los cuales se dividen en perfiles de sensación e intuición, esto es, parametrización implícita y explícita, respectivamente.
  2. Racionales: Fe, Fi, Te, Ti los cuales se dividen en perfiles de pensamiento y emoción, respectivamente.

Abstracto vs. Concreto

Se entiende por elemento concreto aquel que representa información directamente accesible en la experiencia inmediata, esto es, configuraciones que se manifiestan sin necesidad de inferencia adicional. Los elementos abstractos, en cambio, representan información no dada directamente, sino inferida o reconstruida a partir de relaciones, dinámicas o espacios de posibilidad.

  • Abstracto: Ne, Ni, Te, Ti, que se corresponden a las funciones racionales + explícitas, y a las funciones irracionales + implícitas.
  • Concreto: Se, Si, Fe, Fi, que se corresponden a las funciones irracionales + explícitas, y a las funciones racionales + implícitas.
Nota: El carácter abstracto o concreto es independiente de la formalización. Un elemento puede ser concreto y formalizable (como Se), o concreto y no formalizable (como Fe). La distinción depende únicamente de si la información está dada directamente en la experiencia o requiere inferencia estructural.

Democrático vs. Aristocrático

Hasta ahora hemos discutido las dicotomías en los IME, pero observamos una dicotomía de Reinin que puede ser descrita a través de la distribución de los elementos en el bloque ego de cada soción. En la distribución los elementos en el bloque ego de cada soción se observa una asimetría en la dimensión de formalización. Decimos que un bloque ego es equilibrado si contiene dos elementos con la misma formalización (explicita-explícita, o implícita-implícita), y desequilibrado en caso contrario (explícita-implícita o implícita-explícita).

  1. Democrático: aquellos sociones con un bloque ego desequilibrado.
  2. Aristocrático: aquellos sociones con un bloque ego equilibrado.

La hipótesis natural es que un desequilibrio del ego produce predisposición a la estratificación de la información, en particular, estratificación social. Así, los sociones aristocráticos perciben una estabilidad en su percepción de la realidad, mientras que los sociones democráticos experimentan una mayor variabilidad en su percepción.

Análisis semántico de la información

Toda información y experiencia humana se puede describir en términos de los IME, y necesariamente se describe en los términos de extensión, proyección y formalización

Referencias

  1. Karniv. "Bodies vs Fields". Augusta Project. https://augustaproject.wordpress.com/bodies-vs-fields/
  2. Karniv. "Static vs Dynamic". Augusta Project. https://augustaproject.wordpress.com/static-vs-dynamic/
  3. Karniv. "Internal vs External". Augusta Project. https://augustaproject.wordpress.com/internal-vs-external/
  4. Aushra Augusta. "Rationality / Irrationality". Augusta Project. https://classicsocionics.wordpress.com/rationality-irrationality/